Turbulencia

. Qué semana! Bah, más que una semana, diez días señores...
. Preámbulo al primer día rutina laboral tooodos los días sin parar, la vida del gastronómico es así encima quería juntarme los francos para poder hacer este viaje así que olvidáte. El último franco a principios de abril... Me subí hasta el filo del Cerro López con Jorge! Descansar? Juá! Pero me hacía falta, mudado un par de meses atrás a pleno centro, en el corazón mismo de Ciudaventura, a una cuadra del trabajo...
. Y de pronto de dicen que al día siguiente te tomes franco, ¡Ideal!, pensás vos, que estás como loco tratando de convocar a la tropa de poetas, espadachines y locos que hace algo más de una década derraman de tanto en tanto su gotita de magia por las calles de nuestra ciudad... Organizando el desfile, llega la mañana esperada y nuestro buen bardo que se quedó dormido! Lástima no habrá guitarra, pero amigos inesperados aparecen y hete aquí qué alegría!
. Terminado el desfile, charla y comilona, a relajar...
. Relaqué?
. Cuando los muchachos se van, me pongo a armar la mochila. En unas horas nomás voy a ¿tomar un avión?! para ir a la Feria del Libro a presentar "Bienvenidos a Ciudaventura". Pero todavía ni siquiera vi el libro! Qué habrá pasado al final con la tapa? Y si se cae el avión? Así que voy un rato a ver a Jorge y Fabixs, siempre extraño a estos patanes cuando estoy lejos.
. Poco después me llama Dan, qué grande Dan, me viene a buscar en auto. Mis amigos me cuidan. En su casa Mariana me malcría con cosas ricas, mientras me llama el Vasco para contarme que el libro está listo, no puedo controlar mi sonrisa. Llegan Luis y Claudia y la pequeña Lucía. Siempre es ameno reunirse con los viejos amigos.
. De improviso Luis deposita "A Ciencia Incierta" sobre la mesa. Ansiaba leerlo, y ahora contaré con sus páginas durante el vuelo!

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mi vida de camareeero

Tratando de resumir en imágenes cómo transcurre mi vida estos meseees!


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Vida citadina

. Bueno, ahora que vivo en pleno centro de Ciudaventura, y encadenado a la gastronomía (a sólo una cuadra de mi "Moulin Violet" pequeño monoambiente), añoro árboles y bosques y las laderas de la montaña...

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Hermanados por la Aventura

Una situación imprevista

No hacía mucho que estaba en esa ciudad, mi vida nómade me llevaba de ese modo, a la deriva por un mundo siempre cambiante: Y así es como me gustaba.
. Aquella noche, cansada tras recolectar unos cuantos ingredientes en los alrededores, me dirigí a la taberna en busca de algo relajante, como un abundante trago de cerveza fresca, o algún incauto al cual embaucar... O tal vez ambas cosas!
. Me causó cierta simpatía un enano que andaba por ahí, tan rústicos ellos, al que parecía faltarle dinero para saldar el monto de su bebida. Nunca viene mal tenerlos por amigos, me dije, así que me acerqué y le di tres monedas de oro a quien lo estaba increpando, no sé si el posadero mismo o un empleado. Poco importaba.
. Tampoco presté mucha atención al enano, y regresé a mi mesa, donde la pinta recién servida me esperaba. Noté que había un elfo bastante pasado de copas cerca de la barra. Sonreí apenas, si las posibilidades me favorecían, podía demostrarle a esos bastardos que no eran tan superiores como solían creer...
. Pero terminando mi pinta la situación cambió -como pasa a menudo con las situaciones, tan efímeras que nunca entiendo porqué los necios se aferran a ellas- cuando un sujeto entró a avisar que atacaban la ciudad.
. El enano salió detrás de él y dejó su bebida llena sobre la mesa. No podía permitir eso, así que con una mano en el pomo de mi espada, tomé la bebida y salí de la taberna.
. Troté tras el enano pero no muy rápido, prefería que él fuera delante a unos metros. Nunca se sabe. En un momento en que nos detuvimos le convidé bebida. Se la bebió toda de un sorbo!
. No pareció escucharme mientras le increpaba, y él siguió corriendo rumbo a las puertas de la ciudad.
. En esos momentos, todavía no tenía la menor idea de a dónde me podría conducir esta nueva aventura. Y así era exactamente como me gustaba.

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La Nave Inexorable

. Aquí estamos una vez más, los años que han pasado parecen un sueño, una mera fantasía. La nave inexorable avanza para siempre, surcando la tierra sin moverse, se abre paso entre el cemento y los edificios, que el tiempo devora y vuelve a levantar -niño caprichoso jugando con arena insignificante-, mientras la Nave, imperturbable, siempre avanza. Avanza como el tiempo, devorándose los días, semanas y las vidas mismas de nos, sus obtusos tripulantes.

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Yopparai - entre la Realidsía y la Fantasidad!!

Ta-daaann!!
(bueno, me volvieron a quedar más cosas pendientes para OTRA continuacióoonnn jajajj pero a esta altura eso es ya lo usual...)
Cuáles son los límites entre Realidsía y Fantasidad, o llegan a mezclarse tanto que ya no hay límite?


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La Piel de la Oveja

. Amanece lentamente en la isla. Una niebla extraña y espesa cubre el mar. El sol no se ve, aunque su luz fulgura difusa, a lo lejos. Los ecos de los terribles aullidos del gigante reverberan dentro de nuestras cabezas. Pero ahora oímos un quedo sollozo. La pena por los compañeros perdidos es una garra que me atenaza el corazón. Ahora el sollozo se trocó en ronquidos. El terror que me paralizaba parece ceder un poco. Nos movemos con cautela, poco al principio. No aguantamos más. Es ahora o nunca. La nave aguarda. Y más allá, el mar, y el horizonte infinito que siempre me llama.
. Tira de mí con gran facilidad. A veces me pregunto si al otro lado del horizonte hay alguien que tira de mí, una voluntad portentosa que me juega como un títere. Lo que sí, se ha de divertir con ese juego. Soy un peón inusitado.

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Esa pequeña y genial Agus

Don´t disappear,
dont disappear,
I´l shed a tear
just for you.

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La Bienvenida

. Descendió del bus de larga distancia con expresión abatida, y recuperó su equipaje. Se colocó la más grande de la mochila, la que allá había usado para portear en la montaña, en la espalda. Pero se colgó también la otra, que no era pequeña, de uno de los hombros. Además se pasó la cinta del bolso, lleno de ropa. Cargó en sus manos la caja con el teclado de música, y algunos libros que no habían entrado en otra parte, y, como un caracol, anduvo hasta la parada de taxis. Como esperaba, nadie le había podido ir a buscar. Ion Bondavid estaba de vuelta en la ciudad.
. El chofer le ayudó a cargar el abundante equipaje, y una vez en el asiento, le preguntó cuánto estimaba que saldría el viaje hasta su barrio. Mientras el chofer tiraba una estimación, él rebuscaba en todos sus bolsillos, el pantalón, la camisa, y parecía que le alcanzaba. Qué irónico pensó, tener un sueldo entero en el banco, pero no poder retirar ni un peso. Pero era sólo la tarjeta, que estaba gastada.
. El auto lo dejó en la puerta de su casa. Eran las siete de la mañana. Aunque sintió cierto alivio al ver su hogar, las plantas, la vieja tranquera, la casa, en realidad se sentía como si unas miradas acusadoras estuviesen a punto de descubrirle. Es que la casa, era la casa de su madre, no la suya. Pero Ion Bondavid era el tipo de persona que jamás "crece" ante los ojos de la sociedad, "síndrome de Peter Pan", decían las psicólogas solteronas que bien por dentro detestaban que una persona pudiera ser tan libre de por vida, o que a medida que el nuevo siglo se desarrollaba, tantos hombres se negaran a cobijarlas bajo sus alas. De por vida.

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exile pics


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