Soberaqué?

Y un día me dijeron que yo era Argentino. Que todos los que vivíamos en el "país", demarcado por determinados límites lo éramos. Creo que íbamos pasando frente a la Casa Rosada. Era esa época en que pregunté: -- Mami, quién es el presidente?
. Y ella me contestó "Videla".
. No mucho tiempo después, pasamos otra vez. Repetí mi pregunta.
. "Viola"
. Y, una vez más.
. "Bignone"
. A lo cual repliqué:
-- Mami, para ser presidente te tenés que llamar un nombre que empiece con "BI"?

. Así, desde temprana infancia, me metieron varios conceptos en la cabeza.
. Y, durante aquellos años, también supe del alivio de no ser más grande. Porque resulta que, si querían, también te podían mandar a la guerra.
. Y pude sentir claramente la desesperación de la gente, ansiosa de que volviera eso que llamaban "democracia".
. Más adelante aprendí lo del "gobierno del pueblo", ya en el colegio secundario.
. Esos años, también crecí con miedo. Porque supe que, cuando tuviera 18, me iba a tocar el servicio militar obligatorio.
. Y eso me daba miedo. Mucho.
. Durante mi adolescencia, comprendí completamente hasta que punto yo era diferente. Diferente a los demás. Y terminé sentándome solo en el aula. Todos me miraban con asco... A lo sumo, con lástima. Yo ni siquiera entendía porqué se burlaban de mí.
. Si no había hecho nada malo?
. Pero me cambié de colegio. Y aprendí a disimular mis diferencias.
. Pero tenía la certeza absoluta de que, llegada la hora del servicio militar (obligatorio, como todo lo demás que te caía encima por esa cuestión de "soberanía"), mis diferencias iban a saltar a la vista. Y oía historias terribles de los militares, de cómo trataban a los chicos... Y especialmente a los diferentes.
. A los diecisiete, tuve que ir a hacer la renovación correspondiente del documento. Hacer fila, esperar engorrosamente, trámites. Obligatorios. Bienvenido a la burocracia.
. Siempre me molestaron esas cosas.
. Como cuando, de chiquito, me llevaron a la iglesia. Mis primas iban a tomar la comunión. Si quería, yo también podía hacerlo. Pero no me gustó nada ver como un montón de personas asentían o le decían que sí todo el tiempo a una sola.
. Así que me negué.
. "No mami. No quiero ser bueno por obligación", fueron mis palabras.

. En los años que siguieron, supe que, por alguna razón, mi actualización no había salido bien. Yo había cumplido con todo el trámite, mi documento tenía la nueva foto, había pedido permiso para salir del colegio para concretarlo, etcétera.
. Pero supe que yo no figuraba en el padrón. No iba a poder "votar". Votar?
. Y, en quinto año, todos escuchamos por la radio el sorteo de la colimba. Pura tensión.
. Yo sentía que mi vida estaba en juego.
. Saqué un número alto.
. Recuerdo cómo me contrarió la algarabía con que mi hermano, menor que yo, vino a burlarse de mi destino.
. Claro. Él no entendía.
. La pesadumbre se apoderó de mí. Las sombras oscuras que siempre habían aguardado en el horizonte de mis dieciocho años crecieron, cobraron formas más densas, ominosas. Lo inundaron todo.
. Pero con el temita de no figurar en el padrón, terminé yendo y viniendo, un par de viajes registrados en otro cuento (je), que Viedma, que Neuquén y hasta Bahía Blanca.
. Y enfrenté la revisación médica. No notaron mi diferencia. Creo que el frío del piso y estar todos parados en bolas me ayudó. Secretamente, había contado con eso.
. Pero, entre burocracias, idas y vueltas, "que no estás en el padrón y ahora ya es tarde, vení el año que viene", safé un poco más de la temida colimba.
. Y, durante ese tiempo, se la dieron a Carrasco.
. Por ser diferente.
. Muerto a golpes.
. Servir a la Patria? Soberaqué?
. Así que me salvé, porque el presidente de turno, probablemente para ganar simpatías, hizo que el servicio militar fuera opcional, y hasta pago.
. Olvidáte que yo fuese hacerlo.
. Un problema menos en mi vida.

. Peeero...
. Después de eso tuve que resolver lo del padrón.
. Y vino lo de votar.
. Y unos años más tarde, trabajando, me compré un auto. La patente, el seguro, la cédula verde, la licencia...
. Y pusimos un negocio con mi vieja. A mi nombre. Alquiler, DGI, DGR, tatatá...
. Los impuestos, orgullosos, implacables y muy vanagloriados de sí mismos, entraron en escena.
. Obligaciones por todas partes.
. La gran sanguijuela.

. Aguante el estado.
. Por si no lo notaron, va con todo el sarcasmo.
. Resulta que, por el sólo hecho de nacer, se suponía que yo tenía que ser cristiano, contribuyente, votante, y por los pelos no fui conscripto. Y había que odiar a tales o cuales, de otros países, o había que comportarse así o asá, como era bien visto; y había que garpar un montonazo de cosas.
. El negocio? Andaba bien, siempre entraban clientes. Lo tuvimos cinco años.
. Durante los cuales, lo único que me compré fue una bicicleta. Y no con guita de ahí, si no laburando de temporada en un restaurante.
. Se ganaba sólo para comer. Y laburabas de lunes a lunes. Copado.
. Salvo la parte del alquiler, la luz, el gas, el Estado se llevaba el resto. Porque sí.

. Y los policías de tránsito, que creían que no los veía por el retrovisor, y se acercaban furtivos, como zorritos efectivos... Yo les entregaba mis papeles, todos en orden. Claro, no les conté que a los 18, yo parecía de 14. Se quedaban mirando la licencia de los dos lados, el ceño fruncido, buscando la trampa, buscando la falla...

. Yo siempre había sido el muchacho bien.
. Pero, por aquellos tiempos, se acabó mi obediencia ciega con el sistema.
. Aprendí que era, en gran medida, una farsa. Que te sacaban todo lo que podían. "No, no necesito factura señora, gracias, no se haga problema. No simpatizo con los esbirros de Nottingham." Después te dicen que lo de Robin Hood es un cuento. Pff...
. Cuando no queda otra, cumplo.
. Pero, siempre que puedo esquivo a la gran garrapata.
. En otra parte cuento de cuando cayó un gordo inspector trajeado venido de Neuquén. Consideraba que el negocio ganaba bien, y que teníamos que pagar MÁS.
. Megacuack.
. Y nosotros tapando agujeros como podíamos.
. De cualquier manera, el negocio no superó el 2001.
. Trastabilló unos cuantos meses más, y se evaporó en una serie de experiencias y recuerdos...
. Yo me volví menos serio, más simpático con los clientes -en mis siguientes laburos-, y más desconfiado del "Sistema".
. También estudié historia, y aprendí...
. Bueno, ya saben lo que aprendí. Cualquiera que haya leído un poco lo sabe, no? El poder, en la época de la Patagonia Rebelde? En manos de quién estaba? Y qué hizo? Meter presión. Después, les tocó a los de siempre meter bala.
. Y en los setentas? Sí, el poder era el mismo. Y qué hizo? Sí, otra vez!
. Muy bien contestado chicos. Tienen un diez.
. Ahora salgan afuera, y no se amarguen con el mundo.

. Años más tarde, le afanaron el autito a mi vieja. No era un modelo muy caro ni precisamente muy nuevo. Pero ella, esperanzada, fue a hacer la denuncia.
. Seis meses después, cayó gendarmería... ¡¡en casa!!. Buscando el auto cuyo robo habíamos denunciado!?

. Más vale reír que llorar... Dicen.

. Siempre me simpatizó la anarquía. No me refiero a hombres barbudos poniendo bombas. Para mí, un punk no es necesariamente violento. También respeto por el prójimo, libertad de todos los individuos, y Autogestión.
. Entre fines del 2001 y principios del 2002, tragué gases lagrimógenos por Plaza de Mayo, viajé con mi hermana al Foro Mundial Social en Porto Allegre, y dejé de creer en los límites, en los países y gobiernos, en que la ley siempre tenga la razón, y tooodo lo demás.
. Vos irías a que te caguen matando a cualquier parte, mientras los altos mandos se toman un whisky?
. [ Grande Charly!!! ]
. O odiar a muerte, y matar a otros?
. Ya te diste cuenta que los "Candidatos" que llegan no te representan, y son sólo distintos títeres de turno con que te entretiene el verdadero poder?
. De verdad creés que podés cambiar algo?

. “Revolución: Movimiento político que ilusiona a muchos, desilusiona a más, incomoda a casi todos y enriquece extraordinariamente a unos pocos.”
. Fue Bioy Casares quien lo dijo?

. Después de aquella crisis, he creído más en que uno puede, a lo sumo, aspirar a modificar en forma positiva, el pequeño entorno que le rodea. Durante muchos años formé parte de un grupo humano en el que, creí, y acaso todavía creo, podríamos aspirar a lograr algo por el estilo...

. En otros relatos también creo haber dejado retratado el par de veces que tuve que presentarme ante algún juez, por alguna multa. Una nos perdonó -un amigo se había metido contramano en una de esas calles de Bariloche a la cual hacía poco le habían cambiado el sentido-, pero se ofendió y nos trató con todo el desprecio que pudo porque no supimos lo que quería decir "no pecunativo".
. Más recientemente, otro me fajó mil quinientos mangos, me retuvo la licencia, y una vez más fui tratado con altanero desprecio. Sería por mis pelos de colores, y que se elevan en forma antigravitacional, quizás un tanto "anti-sistema"? Y eso que el tipo sabía que yo era docente, que viajaba temprano 40 kilómetros sólo para ir a la escuela a cumplir mi tarea... Yo no pedía que perdonara mi falta. Pero sí que, habiéndome presentado al día siguiente de cometida, bajara el monto, y me devolviera la licencia.
-- Sabe qué es Balcarce 50? --preguntó sobrador, desde sus elevadas investiduras.
. Yo sólo me atreví a aventurar "es microcentro porteño, no?", sospechando que, en efecto, era la dirección de la Casa Rosada. No deja de ser microcentro, no?
. Lo mejor es que, poco después, me quise refugiar en un pequeño negocio, casi en la salid del pueblo, donde para el autobús. Tenían dos mesas libres, y afuera el cartel decía horario corrido. La señora no me quiso atender. Se excusó con que era "mucho tiempo" si me quedaba dos horas hasta la venida del bondi. Yo pensaba consumir, un café, galletitas. También dijo que tenía proveedores.
. La señora no habrá sabido que yo tuve negocio cinco años, y que trabajé en otro otros dos (ni mis veinte años de gastronomía). Acaso te impiden atender los proveedores?
. Juaj.
. Viste cuando te das cuenta que alguien te mira con los ojos casi desorbitados, y está tratando con toda la torpeza del mundo de encontrar una excusa para no atenderte?
. Traté de pensar que podía de verdad tener un día complicado, pobre señora.
. Unos días después, caía una nieve húmeda, de esa que no queda. Me estaba recagando de frío.
. Cuando me vio aparecer, la misma cara, las mismas excusas.
. "pero vos no estás en la escuela? porqué no te quedás allá?", me decía, visiblemente contrariada.
. Qué simpática. No le gustarían mis pelos, mis ojos delineados, mis chupines ajustados... Capaz que, como Epuyén, bah, y todas las localidades de la Comarca, quedan relativamente cerca, le había llegado el rumor de que a veces uso falda...
. Por ese entonces, yo ya sabía que ella era la mujer del Señor Juez.

. Y ahora me piden que escriba algo sobre soberanía.
. La idea me dibuja una sonrisa en el rostro.

. Y cuando ves a tres o cuatro policías, pateando a un pibe tirado en el piso, porque estaba haciendo pis en un árbol? Y si decís algo, "querés que te encerremos a vos también?", si es que no te agarran sólo por decirlo...

. Cantar orgulloso un himno que habla de morir por una bandera...
. Votar cada cuatro años. Creer en el presidente? Pagar todos los impuestos -Como si los sueldos fueran justos y laburando alcanzara-. Agacharse servil.
. Vidriecitos de colores...

. Patria para qué???




Nota: este texto surgió en los ùltimos meses del 2016 a raìz de una consigna del genial taller literario de la Biblioteca Sarmiento El Bolsòn, donde podèis encontrar a Marta Perotto, Oscar Silberman y Cuqui Honek, entre otros, y disfrutar de sus relatos...


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